Bendita calamidad (Miguel Mena)

Novela de Miguel Mena ambientada en tierras del Moncayo.

Alba Editorial - Bendita calamidad

Dos hermanos con graves apuros económicos secuestran por error al obispo de una pequeña ciudad. Su huida por el Moncayo y las montañas de los alrededores se convertirá en una aventura en la que tendrán que luchar con un rehén respondón y con su propia torpeza como delincuentes. Una periodista, convencida de que éste es el caso de su vida, complicará un poco más las cosas. Una novela de humor, de ritmo trepidante, en la que se citan el misterio y la diversión junto a una galería de personajes tan cómicos como entrañables.

La película

'Bendita calamidad', la comedia autóctona dirigida por el ganador de un Goya Gaiza Urresti y en cuyo rodaje le sorprendió la muerte al que iba a ser uno de sus protagonistas, Álex Angulo, llega a las salas aragonesas como eslabón previo a su estreno a nivel nacional. La cinta, basada en la novela homónima de Miguel Mena, narra la historia de los hermanos Fayos, interpretados por los actores locales Jorge Asín y Nacho Rubio, que, en apuros económicos, deciden secuestrar a un empresario de Tarazona (Zaragoza) pero acaban raptando a su obispo, el papel que comenzó a rodar Angulo hasta que falleció en pleno rodaje y en el que le sustituyó Luis Varela, en una aventura que les va de mal en peor.


Urresti, que además de director es también guionista y productor de la película, ha expresado en rueda de prensa que el objetivo de 'Bendita calamidad' es que el espectador "salga del cine más feliz". Se trata, ha insistido, de una película "muy coral" a la que se unen, además de los "quijotescos" hermanos Fayos y el obispo de Tarazona, los actores Enrique Villén, Carlos Sobera, Carmen Barrantes, Juan Muñoz o Gorka Aguinagalde.

TéCanela

Ariadna Rubio y Jano Fernández se conocieron en 2011 en el Colegio Mayor Santa Isabel de Zaragoza. Ella venía de Tarazona a estudiar Diseño Industrial y había estudiado flauta travesera en el conservatorio, él desde Santander para cursar Veterinaria y «aporreaba la guitarra». Comenzaron a tocar juntos como divertimento y por petición de sus amigos. Siete años después todavía no pueden creerse hasta donde han llegado. Bajo el nombre de TéCanela, este dúo rumbero ha tocado en el metro de Barcelona, ha recorrido Sudamérica sobreviviendo solo con su música, ha sacado adelante una campaña de crowdfunding, y han grabado un disco.

Leyendas del Moncayo

Todas las montañas están rodeadas de misterio, pero en Zaragoza, la que más leyendas acumula es sin duda el Moncayo. Es la Montaña mágica de Aragón. Poblada desde la  prehistoria, sus bosques guardan leyendas de moras y corzas encantadas... Esta espectacular sierra ha sido considerada desde la antigüedad como lugar sagrado. Celtas, íberos, romanos, visigodos, templarios, hispano-musulmanes, judíos, cistercienses y ahora, muchos turistas, la elevaron a la categoría de plataforma ideal para rogar a sus divinidades. Un altar cósmico donde también los poetas, literatos y místicos encontraron una fuente de inspiración. Según Gustavo Adolfo Bécquer, que asentó sus males en Veruela, escribió que cuando la montaña se cubre de nieve, no solo bajan los rebaños por su falda, y antaño también los lobos, sino otros huéspedes mucho más temibles. 

La leyenda de los tres hermanos

El encanto de un molino frente al Moncayo. Una finca en el Campo ...

¿Cómo se formó el Moncayo? Cuenta la leyenda que el jefe de una tribu prerromana, dueño de un enorme territorio que abarcaba lo que hoy son las provincias de Zaragoza, Soria y Guadalajara, enviudó y tuvo que encargarse de sus tres hijos. Los tres hermanos no se soportaban, y no paraban de discutir corroídos por la envidia y la codicia de quedarse con todas las tierras de su padre. Harto de sus peleas, su padre, que además de jefe era brujo, lanzó sobre ellos una maldición: los condenó a verse sin poder hablarse por toda la eternidad, convirtiéndoles así en tres altas montañas que situó a cada extremo de sus tierras para que sirviera de ejemplo para las tribus cercanas: el mayor, Moncayo; el mediano, Ocejón, y el pequeño, Alto Rey. Hoy en día en la ermita situada en la cima del Alto Rey se puede contemplar un grabado en la piedra en la que se muestran tres cabezas situadas de la misma forma que están geográficamente el Moncayo, el Ocejón y el Alto Rey.

La leyenda de los tres hermanos

Moncayo o Monte Cano como lo llamaban los romanos por semejar las nieves de su cima las blancas canas de la cabeza de un anciano (algo así como la de uno, pero más poblada). En la Edad Media la expresión Monte Cano se corrompe y deriva a Monte de Caco. La tradición popular relacionaba al colosal macizo del Moncayo con el famoso ladrón mitológico Caco. 
Cuenta la leyenda que una cueva de los Fayos la habitaba un gigante amigo de lo ajeno (de ahí que Caco signifique ladrón) y allí escondió el ganado que le robó al poderoso Hércules, otro gigante de la zona (como era gigante se ve que en dos zancadas llegaba de Aragón a Grecia). Hércules encontró la guarida de Caco gracias a los mugidos de sus novillas. Cuando los colosos se encontraron, empezó un fuerte combate por el que surgieron ríos y montañas.  Caco fue vencido y enterrado. El Moncayo fue la última piedra que Hércules puso encima del derrotado Caco.

La leyenda de los tres gigantes (Tarazona – Aragón) | Blog Jose ...

En la Casa Consistorial de Tarazona encontraremos las tres figuras de gigantes de grandes dimensiones que decoran su segundo cuerpo, a la altura de la balconada.

La leyenda de la fundación del Monasterio de Veruela

El Monasterio de Veruela, el primer monasterio cisterciense de Aragón, se encuentra en las cercanías de Vera del Moncayo. Cuenta la leyenda que en 1.141 don Pedro Atarés, señor de Borja, se encontraba de cacería en los alrededores del Moncayo cuando le sorprendió una fuerte tormenta. Temiendo por su vida, le pidió a la Virgen María que le protegiese. Y así fue, se le apareció en el cielo y le protegió hasta que pasó el temporal.

Visita al Monasterio de Veruela - Hotel Ciudad de Borja

Así mismo, la Virgen María le hizo entrega de una pequeña imagen suya depositada sobre una encina. Ya que, a cambio de su protección, la virgen le encomendó a don Pedro levantar, en el mismo lugar, un monasterio dedicado a ella. Esta es la leyenda de cómo empezó la construcción del Real Monasterio de Santa María de Veruela, que se inauguró en 1.145.

Trasmoz, el pueblo de las brujas

Si hay un pueblo envuelto en leyendas en Aragón, ese es Trasmoz, en la faldas de Moncayo. El pueblo maldito del que tanto habla Bécquer en sus “Cartas desde mi celda”. El único pueblo español oficialmente excomulgado por la iglesia católica, cuya excomunión no ha sido revocada todavía.


Toda leyenda tiene un inicio y, en este caso, todo empieza en el castillo de Trasmoz. Se cuenta que fue levantado en una noche por un ser maligno, tras pactar con el diablo, y que sus ocupantes se dedicaban a fabricar monedas falsas. Para evitar ser investigados (debido al ruido y al martilleo), expandieron el rumor de que eran brujas y hechiceros los que hacían sonar cadenas por las noches. Estos hechos llevaron a excomulgar a la localidad por orden papal en 1.252, y esa decisión nunca se revirtió.

Nuestro querido Bécquer, como buen escritor romántico, tenía una atracción patológica por las habladurías, y de nadie se ha hablado más que de las brujas. En “Cartas desde mi celda” dejó para la posteridad la historia de algunas brujas de Trasmoz como la Tía Casca o la Dorotea.
▷ Leyendas de Bécquer 【resumen y personajes】 - Resumen.club

La Dorotea fue la primera bruja de Trasmoz. Era una joven huérfana de 18 años, que vivía con su tío, el cura del pueblo. Se dice que un día la muchacha cambió el agua bendita que su tío utilizaba para bendecir los alrededores del castillo, por un líquido que una vieja sirviente del mal le entregó. Desde entonces las fuerzas del mal volvieron a utilizar el castillo para sus aquelarres, y a cambio la Dorotea consiguió preciosos vestidos y la liberación de sus labores caseras, que realizaban un ejército de brujas, que tomaban forma de gatos y sapillos verdes.

Trasmoz: La Leyenda de la tía Casca – Solo Hay Almas

Aunque la más famosa fue la Tia Casca. Descendía de una larga estirpe de brujas y se dice que sus poderes procedían de un misterioso ungüento cuya fórmula habría pasado de madres a hijas. Dicen que disfrutaba echando mal de ojo a los niños, que podía volar y envenenar hierbas y ríos matando así al ganado de los que osaban meterse con ella. La acusaron de numerosas atrocidades, hasta que en 1862 el pueblo entero la linchó tirándola desde un cabezo. Dicen que su alma sigue vagando por la tierras de Trasmoz a día de hoy.

El Sanatorio Antituberculoso de Agramonte del Moncayo

Este edificio, situado en las faldas del Moncayo, se inauguró en 1.939 y a él acudieron cientos de enfermos de tuberculosis. El sanatorio estaba a cargo de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, las cuáles cuidaron de los enfermos hasta que cerró, el 30 de septiembre de 1.978. Desde entonces el sanatorio permanece abandonado y resulta un lugar ideal para los fans del misterio.

Sanatorio de Agramonte del Moncayo | T. Saso | Flickr

Con el paso de los años, son muchas las personas que se han adentrado para captar actividad paranormal, hacer psicofonías o fotografías. Los que lo han visitado dicen que se siente una energía diferente, que puedes escuchar sollozos y lamentos e, incluso, ver sombras errantes.

A la cima del Mocayo

El Moncayo es el techo del Sistema Ibérico y, de ahí, una de las montañas más destacadas de la península, marcado nítidamente en el cielo entre Castilla y Aragón. Su gigantesca y característica silueta es percibida desde la depresión del Ebro e incluso mucho más allá, desde las montañas del Pirineo.


La inexistencia de otras cimas de altitud apenas comparables a la del Moncayo, la hace emerger sobre el horizonte como una montaña grande y aislada, diferenciándola perfectamente del resto de las montañas ibéricas. Baste, también indicar que la capital de la comarca del Moncayo, Tarazona se encuentra a tan sólo 487 metros de altitud, para hacerse una idea del levantamiento de esta montaña sobre el hundido valle del Ebro.


Montaña mágica, en la confluencia de los reinos Navarro, Aragones y Castellano, fueron los romanos los que observando sus nieves que se perpetúan durante casi la totalidad del año le dieron el nombre de "Mons Caunus" (El Monte Cano, Blanco). Los glaciares del cuaternario han dejado huella en la montaña en forma de tres circos glaciares a modo de hoyas: Hoya San Miguel, San Gaudioso y Morca. Todo este espacio de alta montaña precedido por bosques en las laderas configura el Parque Natural de la Dehesa del Moncayo.

Itinerario

Desde el Santuario de la Virgen del Moncayo (1.621 m) parte la ruta más sencilla a la cumbre. Desde la fuente del Santuario parte una marcada senda pedregosa que asciende primero por bosque y luego por terreno despejado hasta la entrada del circo glaciar del Cucharón, nombre que recibe la base de la Hoya de San Miguel. 

Santuario del Moncayo - Inicio
Comenzamos la verdadera y única dificultad de esta  Ascensión al Moncayo, 1.5 km de subida ininterrumpida, con zigzag salvando 400 m de desnivel. Existen dos posibilidades. La primera es dirigirse directamente a la cima atravesando el citado circo y salvar el escarpe que conduce a la cumbre. El terreno es simple pero en Invierno se han dado varios accidentes, algunos mortales, en este tramo que puede requerir equipamiento de alta montaña (crampones). Cuando hay nieve al ir cogiendo desnivel y ser toda la subida por zona empedrado se puede convertir en zona muy resbaladiza, la nieve helada sobre rocas se convierte en la pista de hielo mas peligrosa que podamos encontrar, por lo tanto muy atentos a la época y clima en esta cumbre.


La segunda opción es, en cualquier caso, más segura. Consiste en subir a la izquierda por la loma que separa la Hoya de San Miguel del Circo de San Gaudioso y alcanzar, sin por menores la cresta. Es el cordal que nos llevará al Moncayo (2.316 m), techo de las provincias de Soria y Zaragoza .No es un pico como tal, es una gran cima redondeada y llena de peculiaridades, un primer geodésico no oficial, repleto de artilugios que va dejando la gente a su paso, un buzón y de fondo vemos el geodésico oficial, cruz e imagen de la virgen del Pilar. El descenso lo hacemos por la misma senda y es muy rápida.


También se puede iniciar la ascensión desde la Fuente de los Frailes (1.349 m), en una curva en la carretera de acceso al santuario. Ello supone añadir al recorrido tres cuartos de hora más de marcha y sumar 300 metros de desnivel. 

Entorno

El macizo de Moncayo consta de tres cumbres bien diferenciadas que superan los 2.000 metros de altitud: peña Negrilla o Moncayo de Castilla (2.118 m), Moncayo o San Miguel (2.316 m) y Lobera (2.226 m). No obstante el macizo extiende sus cordales hacia el S.E. ya dentro de la provincia de Zaragoza alcanzando a otras cimas que resultan ser bastante más modestas en altitud: Morrón (1.731 m), Tonda (1.498 m). Hacia poniente las laderas del Moncayo caen raudas, sin demora, hacia Ágreda (921 m).


En la vertiente Aragonesa del Moncayo encontramos el Santuario del Moncayo (1.621 m). En la base de donde arranaca la montaña, cerca de Vera de Moncayo (621 m) se encuentra el Monasterio de Veruela (siglo XI), que fue la pura inspiración de Gustavo Adolfo Bécquer. Podemos aprovechar para visitar pueblos como Trasmoz, Añón, Talamantes o Alcalá de Moncayo...


También en la misma vertiente pero en tierras Sorianas encontramos el bonito pueblo de Vozmediano (979 m). Un poco más arriba del pueblo tiene su nacimiento en una surgencia, el río Queiles. 

País perdido

Perdido debajo del Monte Perdido
perdido estuviste país.
mi viejo Condado, señor de los montes
te estabas dejando morir.
Perdido el orgullo, perdido el futuro
perdido, perdido país.

País de silencios de ausencias y olvidos
tristes montes y soledad.
País sin historia, pueblo sin raíces,
carrasca que se secara:
sobrabas país, solo querían agua,
montañas y electricidad.

Los mapas siguieron trayendo tu nombre
¡Quien puede olvidarse de ti!
tozales altivos y ríos crecidos
gritaban: "¡Seguimos aquí!".
Pero divididos y sin dar batalla
te fuimos perdiendo, país.

Tal vez a trocitos se te fue llevando
la gente que hicieron marchar,
o bajo las aguas de un negro pantano
reposas dormido y en paz,
igual que a los pies de Peña Montañesa
las ruinas de San Beturián.

¡Invoco tu nombre, País del Sobrarbe!
¡Arriba que hay que despertar!.
Invoco tu nombre, país de mis padres,
país de mis hijos serás,
si despierta el pueblo que escribió los Fueros
y que Aragón supo crear.

Desde el Pirineo a la Sierra de Guara,
cada lugar es mi lugar:
el Ara y el Cinca, el Cinqueta y La Fueva,
Sobrarbe entero, eres mi hogar.
casa dividida es casa caída,
y juntos te vamos a alzar.

¡Venid dioses que dormís debajo un dolmen!
¡Guerreros y Santos venid!:
hijos de la historia y de nuestras leyendas,
ayuda os pedimos ¡venid!.
¡Cruzad ya los puertos, viejos guerrilleros,
reconquistemos el país!.

Bruchinas de enero, tronadas de agosto,
¡tocad el tambor sin parar!
si vamos unidos a esta batalla
los rayos de nuevo pondrán
una cruz de fuego sobre la carrasca,
y Sobrarbe renacerá.
una cruz de fuego sobre la carrasca
y Sobrarbe renacerá.

Manuel Domínguez (la Ronda de Boltaña)

La leyenda del Monte Perdido

 

Son muchas son las leyendas que rodean el origen del Monte Perdido, pero quizá la más conocida sea la historia de un mendigo y un pastor que se coincidieron por esta zona. Cuenta la Leyenda que en el pasado, el lugar donde hoy se alza imponente Monte Perdido, era una amplia extensión de prados con abundante hierba, agua y coloridas flores a la que los pastores llevaban a pastar sus ovejas desde los pueblos cercanos del Sobrarbe.
Un mendigo le pidió al pastor algo de comer con estas palabras: “llevo mucho tiempo sin probar bocado. Deme algo de comer, Dios se lo pagará”. El pastor, avaricioso y egoísta, le dijo que él también tenía hambre. 

El mendigo insistió de nuevo, pero el pastor se mantuvo en su egoísmo. Cansado, el mendigo le dijo al pastor: “Te perderás por avaricioso, y allí dónde te pierdas saldrá un gran monte, inmenso, tan grande como tu falta de caridad”. El extraño hombre desapareció e instantes después, una intensa niebla empezó a cubrir el valle. El pastor nunca había visto nada igual y asustado empezó a buscar a su rebaño, que se hallaba disperso por los prados. Comenzó entonces una fuerte tormenta de viento y nieve. En pocos tiempo todo quedó congelado y el pastor y su ganado desaparecieron para siempre. Nunca más se supo de ellos. 
Cuenta la leyenda que justo en este lugar, apareció una impresionante y peligrosa montaña: Monte Perdido. Los verdes prados se convirtieron en roca, nieve y hielo, de gran belleza pero inexpugnable. Dicen los pastores que ese mendigo era San Antonio y que lo ocurrido fue un castigo divino al egoísmo y a la falta de solidaridad del pastor. Un recuerdo a mi abuela que tenía devoción por este santo.

“Perdido debajo del Monte Perdido 
perdido estuviste país. 
mi viejo Condado, señor de los montes 
te estabas dejando morir. 
Perdido el orgullo, perdido el futuro 
perdido, perdido país….”
País perdido. La Ronda de Boltaña