Baraka, un lugar en el mundo
Aclamado documental sobre la naturaleza del planeta Tierra. Rodada en 24 países diferentes, trata de captar la esencia de la naturaleza y la cultura de la humanidad y sus costumbres, al tiempo que señala las formas en las que el ser humano se relaciona con su medio ambiente. La aparente fragilidad de la vida humana es contrastada con la grandeza de sus obras, subrayándose la desigual relación entre hombre y naturaleza. Baraka no tiene argumento lineal, ni personajes ni diálogos, pero, en medio de estos enormes contrastes, la espiritualidad de la humanidad surge como el elemento más importante que la distingue de otras especies. Un mundo más allá de las palabras.
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cine
Volverán las oscuras golondrinas
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres…
¡esas… no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.
Pero aquellas, cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día…
¡esas… no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido…; desengáñate,
¡así… no te querrán!
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres…
¡esas… no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.
Pero aquellas, cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día…
¡esas… no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido…; desengáñate,
¡así… no te querrán!
Gustavo Adolfo Bécquer
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poesía
Rambla de Barrachina
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A escasos 4 kilómetros de Teruel, por la carretera de Teruel a Cuenca, encontraremos un curioso y bello paisaje. Se trata de la Rambla de Barrachina. Conocido como "El Gran Cañón de Teruel", el paisaje de la Rambla de Barrachina recuerda a esos escenarios desérticos típicos de las películas del oeste. Suelos áridos y muy erosionado por el viento y el agua, escaso en precipitaciones pero intensas cuando se producen. En la zona mediterránea una rambla es un barranco.
Para acceder a él tenemos que ir a Teruel, concretamente a la localidad de Villaespesa a 5 KM. Cogemos carretera Cuenca y un camino de tierra a la izquierda. Dejaremos el coche y seguiremos la pista hasta el final, donde nos encontramos con un pequeños collado, desde donde divisaremos los barrancos de Valdeciervos, un paisaje espectacular.
Una pista que encontraremos en el mismo collado no lleva sin dificultad hasta la parte superior de Las Muelas. Una muela es un terreno llano y elevado, se le llama así porque tiene la misma forma que una muela…
Una vez en el cordal y con amplias vistas se deja la pista y se asciende por una senda al vértice geodésico de la Muela (1 053 m). A continuación se marcha por el pasillo que separa los cultivos del escarpe de la montaña, viendo las cicatrices sobre el terreno de la cruda batalla invernal de Teruel (1937-1938) en forma de trincheras, parapetos y refugios. Se rodea todo el canto de la Muela y se baja a una collada que comunica con el valle contiguo de Valdeciervos. Las vistas se engrandecen y recuerdan a los viejos filmes de John Ford. La ruta gira y baja por una vaguada lateral al lecho de la rambla de Barrachina, donde emprende el regreso a Villaespesa.
Resumiendo, una excursión cómoda de poco más de dos horas, con 11 kms,. y con un desnivel poco considerable por un pintoresco lugar cerca de Teruel. Podemos completar la excursión con un paseo por la ciudad de Teruel o Albarracín, y así hacemos un día completo.
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rutas senderismo,
Teruel
La leyenda de San Juan de la Peña
Cuenta la leyenda que un noble aragonés nacido en la población de Atarés muy cerca de Jaca, decide un día renunciar a sus lujos para refugiarse en una cueva en el Monte Pano. Esta persona conocida como Juan de Atarés pasaba los días en esta cueva. Rezando y viviendo de lo que la naturaleza le ofrecía.
Un día cualquiera escucha unos pasos fuera de la cueva. Al salir ve que hay un caballero vestido con grandes galas y le pregunta qué hace una persona perteneciente a la nobleza, mal vestida y viviendo en una cueva. Tras un fuerte estruendo las rocas de la cueva empiezan a juntarse formando columnas, arcos y bóvedas. Transformando la cueva en un hermoso palacio. Juan de Atarés que ya se había percatado que la persona que tenía delante era el mismísimo diablo se apartó al escuchar las palabras.
- Mira de lo que soy capaz de hacer. Si me sigues, vivirás con toda clase de lujos y todo lo que desees será tuyo.
- ¿Ves lo que queda de la manifestación del mal?
Desciende al valle y ves al Monte Pano. Ahí encontrarás una cueva donde levantarás un altar en honor a San Juan Bautista a quien encomendarás tu alma. Así fue como Juan de Atarés construyó un pequeño altar pasando el resto de sus días hasta su fallecimiento. Días antes de fallecer esculpió una inscripción que decía:
“Yo Juan, primer anarcoreta de este lugar, fabriqué esta Iglesia hasta donde mis fuerzas alcanzaron en honor a San Juan Bautista y aquí reposo”.
Años más tarde, una mañana de otoño en el siglo VIII dos nobles hermanos llamados Félix y Voto se encontraban cazando en el Monte Oroel, cuando uno de los hermanos se precipitó al vacío con su caballo. Viendo que su vida acababa en ese trágico momento, se encomendó a San Juan Bautista. Justo en ese instante el caballo se aposentó en una roca evitando el mortal accidente.
Voto al ver que se había salvado gracias a un milagro se arrodilló y se puso a rezar. Pero cuál fue su sorpresa que justo ahí, había una pequeña iglesia metida en una cueva, donde además reposaban los restos de Juan de Atarés. Tras este incidente Voto le contó lo que había ocurrido a su hermano y regresaron a sus casas. Con el tiempo los dos hermanos decidieron vender todas sus posesiones y regresar al pequeño templo cueva en el Monte Pano. Y pasar el resto de sus días dedicados a la oración y llevar una vida eremítica. Es así cómo sucede el nacimiento del Monasterio de San Juan de la Peña.
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leyendas
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