El mirlo blanco. Hoy...Pablo Vallés Calvo
Hoy en nuestra sección de el Mirlo Blanco nos acompaña Pablo Vallés.
Educador e interprete ambiental que se bate el cobre por tierras oscenses y allá donde se le reclame. Actualmente dirige la empresa https://www.huescanaturaleza.com/ siendo un referente en este campo.
Conocimos a Pablo hace unos años en unas jornadas dedicadas a las Grullas en Montmesa, en aquella ocasión nuestro invitado había preparado un variado taller sobre meteorología que culminaría a posteriori con una visita por el embalse de la Sotonera con Objeto de descubrir las grullas.
Un hombre inquieto de mente despierta que tiene por bandera hacer de este un mundo mejor a través de la educación ambiental.
Ha realizado sus pinitos en el medio audiovisual, de hecho fue presentador de la serie documental sobre rincones naturales de Aragón llamada Amada Tierra.
https://www.youtube.com/watch?v=X3rD6W5RNFw
También ha mostrado su valía narrativa con la edición de un libro de titulo GUDRS, historias de una grulla, dedicado a la vida y costumbres de tan preciadas aves que cómo bien sabréis tienen por costumbre visitar nuestro país durante el periodo invernal.
En esta ocasión Pablo acude a nuestra llamada para presentarnos una nueva publicación...
El pájaro Pinzón
Para los que peinamos canas y nacimos en los sesenta, el pajarito Pinzón era algo más que un pájaro común y mucho más que la información que podemos encontrar hoy en la Wikipedia. Y es que, en esos tiempos pleistocénicos donde escuchar la radio mientras hacías los deberes al volver de la escuela era una sana costumbre familiar, una empresa comercial de juguetes tuvo una idea genial.
Se trataba de que un supuesto pajarito, Pinzón, era capaz de ver y oír todo lo que aquellos niños y niñas hacíamos, en todas y cada una de nuestras horas escolares y familiares. Algo así como un mini-gran hermano que les chivateaba a los padres y abuelos todo lo que nuestras ingenuas vidas infantiles pudieran tener de delincuentes, o sea: nada.
No terminarse la comida del plato, desobedecer una orden de cualquier familiar cercano o maldecir cabreado cuando algo te salía torcido eran los estímulos necesarios para que cualquiera de tu parientes te espetara aquello de: “se lo diré a Pinzón; te ha visto hacerlo. Pinzón o el temido: adiós a la bici para Reyes que me lo ha dicho Pinzón….”.
La maquinaria de tortura quedaba redonda cuando, a las ocho de la noche y mientras mi madre preparaba la cena, oíamos por la radio la sintonía del programa donde se pasaba lista de los delitos infantiles y que el pajarito de marras había visto u oído. Lo peor era que el cabrón decía los nombres y apellidos para que no hubiese ninguna duda y el oprobio fuera mayúsculo.
Siempre había suerte y nunca estaba mi nombre entre los de los incautos a los que Pinzón señalaba como ejecutores de delitos variopintos: rebelde, desordenado, vago en el cole, olvidadizo, peleas con hermanos menores, ……un código penal infantil endiablado e inexorable.
Una noche, mientras escuchaba la radio como tantas otras, el pajarito no fue tan benevolente y cuando, casi había acabado de recoger mis instrumentos escolares y finalizadas ya mis tediosas tareas y deberes, oí decir mi nombre al final de la lista. Algo como un relámpago recorrió mi espalda, mientras mi madre me miraba de reojo y batía los huevos de la tortilla.
-¿Mamá, ha dicho mi nombre, no?- dije con la voz quebrada.
- Creo que sí, ya sabes, el pajarito Pinzón lo ve todo- dijo mi madre "maldisimulando" una sonrisa.
Mi amada bicicleta roja peligraba, oteaba el carbón en la noche de Reyes y unas gotitas amargas me empezaron a resbalar por las mejillas. A eso de las dos de la mañana, sin poder dormir, el sentimiento de culpa y un odio feroz a aquel pajarraco hicieron que me conjurara a muerte, en una guerra sin cuartel, contra todo lo que se moviese, volara y tuviese la desfachatez de espiarme.
Días después, algunos gorriones apagaron mi ira, en cuando se pusieron a tiro y en la diana de mi tirachinas artesano, elaborado para la ocasión. Igual alguno era Pinzón, no lo puedo asegurar.
“A mí no me vigila ningún pájaro, Pinzón capullo, aprende la lección” -escribí en un pequeño cuaderno que llevaba, a modo de diario, en ese tiempo.
Manuel Vergara
Muere Keith Levene, guitarrista y fundador del grupo The Clash
El guitarrista Keith Levene, fundador del grupo británico The Clash, ha fallecido debido a un cáncer de hígado en su casa de Norfolk, en Inglaterra, a los 65 años de edad. Nació como Julian Levene en Londres y con 18 años fundó The Clash junto al guitarrista Mick Jones y el bajista Paul Simonon, acompañados por el manager de la banda, Bernard Rhodes, quien pidió al cantaste Joe Strummer unirse al grupo. Strummer acababa de ver a los Sex Pistols actuar en Nashville Rooms y convenció al resto de que el punk era el estilo con el que debían seguir adelante.
Con la deriva cada vez más política de The Clash Levene decidió dejar el grupo y tuvo aún más éxito con Public Image Ltd acompañado de John Lydon, el cantante de los Sex Pistols, donde utilizaba el nombre de Johnny Rotten, y pusieron los cimientos de lo que luego se conoció como postpunk. Su pareja, Kate Ransford; su hermana, Jill Bennett; y el marido de ésta le acompañaron en sus últimas horas. Murió "pacíficamente, en calma, cómodo y amado", ha dicho.
Fajas de Racón y Canariellos
Completísima Ruta en el parque Nacional de Ordesa, Posiblemente dos de las fajas menos transitadas (Ya sabeis que Faja Flores y faja pelay/cazadores se llevan la palma) pero muy entretenidas y de gran belleza. Se trata de una excursión a través de la faja Racón y Canariellos para poder disfrutar de las espléndidas vistas que éstas nos otorgan, desde una elevación intermedia del Parque Nacional de Ordesa. La ruta está realizada en otoño, con unas condiciones inmejorables, por lo tanto la dificultad no es mayor que el esfuerzo físico a realizar. No son fajas peligrosas, pero las dos atraviesan alguna zona de “torrenteras”, que en época de lluvias o deshielo, pueden acarrear dificultades. Nada que decir con nieve, ya que seguramente estén cerradas en ese caso.
La ruta comienza en la pradera de Ordesa. Hay que dirigirse hacia el Oeste en dirección contraria a las rutas clásicas del valle. Muy cerca de la pradera de Ordesa se encuentra la Casa Oliván, el punto de inicio de la ruta. La ruta está muy bien marcada y señalizada. Adentrándonos en bosque bastante espeso y por una senda bien trazada, con largas “zetas” iremos ganando altura, un desnivel nada desdeñable para comenzar.
El Tozal del Mallo preside nuestra ascensión siempre imponente cada vez que levantamos la cabeza del suelo. La vista del Tozal y el circo de Carriata nos indican que cada vez estamos más cerca de llegar a la Faja Racón. Desde allí solo tendremos que dejarnos llevar por el sendero mientras disfrutamos de las vistas que el lugar nos ofrece. En este punto podemos tomar camino al Tozal del Mallo o a la Faja de las Flores, pero esta vez tomamos el camino de la derecha pasando bajo las paredes del Gallinero.
La faja Racón discurre paralela a la faja de las flores, pero unos metros por debajo, hay que estar atentos a posible material rocoso que pueda caer desde arriba, ya sea por el paso de animales o humanos por encima nuestro. El uso de casco para esta zona no sería descabellado.

Esta faja nos conducirá, pegados a la pared del cañón, hasta la cascada de Cotatuero, con unas vistas preciosas y bastante aéreas del valle, puede haber gente que le resulte demasiado imponente por tener vértigo, pero no se trata de un sendero peligroso ni demasiado expuesto.

Llegados al circo de Cotatuero, cruzaremos la cascada través de un puente metálico, para enlazar con la Faja Canariellos (también podríamos descender a la pradera o tomar dirección a las clavijas, que dan acceso a la otra parte de la Faja flores). Nos encontramos muy cerca de la cascada otro cúmulo de paredes gigantescas y bosques. La cascada de Cotatuero es la más alta del Valle de Ordesa (200 mts.).. Con suerte podremos ver a montañeros pasando por las Clavijas de Cotatuero.
La faja Canariellos es una prolongación de la faja Racón, del mismo estilo, pero teniendo que atravesar alguna torrentera que en esta época no llevaban agua (informarse en la caseta de los guardias sobre este tema). Impresionantes las vistas del valle que se pueden ver en algunos momentos.
Esta faja discurre en leve descenso para conducirnos a la pradera de Ordesa atravesando el bosque de Hayas. Este bosque es uno de los más impresionantes de Europa. Pasear por este patrimonio natural de Aragón en otoño, cuando luce más arrebatador que nunca, es una experiencia mágica.
Una vez acabada esta faja, tendremos la opción de seguir hacia Cola de Caballo o de volver por el fondo del valle, que será la opción elegida esta vez. Visitaremos la cascada de la Cueva y la cascada del Estrecho en nuestro regreso, para acabar nuestra ruta de nuevo en la pradera de Ordesa con unas preciosas imágenes grabadas en nuestra retina.
Fin de la Batalla del Ebro
En el verano de 1938, en plena Guerra Civil Española, la situación del ejército de la Segunda República era más que comprometida. Encadenaba una serie de derrotas que habían ido cercándoles en un territorio cada vez más escaso mientras las tropas franquistas, con mejor armamento y conservando la férrea disciplina militar, avanzaban imparables.
Las ciudades que el gobierno legítimo de la República todavía mantenía como sus grandes feudos en 1937 -Madrid y Valencia, y Barcelona por otro lado- habían quedado aisladas. el territorio republicano estaba dividido y la Guerra Civil española se complicaba. La fuerzas republicanas decidieron lanzar una ofensiva con el objetivo de recuperar la comunicación entre las ciudades más importantes
Con todo en su contra, el entonces presidente Juan Negrín y el jefe del Estado Mayor, el general Vicente Rojo, lanzaron un órdago que podría haber cambiado el curso de la guerra pero que solo sirvió para confirmar su final. La República se disponía a atacar con todo en la batalla del Ebro.
En la madrugada del 25 de julio, las tropas republicanas cruzaban el Ebro por Mequinenza y establecían el río como frente de batalla. La ofensiva pretendía aprovechar el factor sorpresa y aunque se consiguió ganar terreno hasta el día 30, el avance fue lento y la rápida respuesta franquista provocó que esos primeros éxitos se desvanecieran rápidamente. Los enfrentamientos se extendieron a lo largo de todo el río Ebro desde Tarragona a Zaragoza y el tomaron forma de batalla de desgaste en la que no se cedía ni un ápice del terreno. La estrategia de Rojo tuvo, según algunos historiadores, un fallo estratégico básico en los combates en río: si el agua va paralela al frente, se convierte en un obstáculo para el atacante y una ayuda para el defensor.
La del Ebro se considera la batalla más sangrienta (20.000 muertos y más de 70.000 heridos entre ambos bandos) y una de las más largas (114 días de enfrentamientos) de la contienda. Los choques más brutales entre ambos ejércitos se produjeron en septiembre y en octubre se comienza a perder el terreno ganado por el ejército republicano. El 28 de octubre, el mismo día en que las Brigadas Internacionales abandonaban España, comenzaba la contraofensiva franquista que llevaría a que los republicanos volvieran a cruzar el río en noviembre.
Franco, a quien se puede ver en la imagen visitando el frente, concentró todos los esfuerzos de sus tropas en combatir esta ofensiva, a sabiendas de que los republicanos luchaban en una posición difícil, de espaldas al río. El 16 de noviembre de 1938, tres meses y medio después del inicio de esta contienda, el bando rebelde certificaba su victoria y, prácticamente, sentenciaba la guerra.










